Cisternas empotradas: ventajas y desventajas

Aunque todavía poco habituales en viviendas, las cisternas empotradas van paulatinamente ganando adeptos. Se trata de una opción que aporta gran valor a la construcción y completa una estética muy cuidada en el cuarto de baño.

Como su propio nombre indica, este tipo de cisternas se encuentran en el interior de la pared, mejorando el aspecto y la estética de la estancia. Tan sólo el pulsador de la misma queda visible. Eso sí, como todo, tiene sus pros y sus contras. A continuación desgranamos las claves de las cisternas empotradas:

Ventajas de las cisternas empotradas

El primer punto a favor es el hecho de que ocupan menos espacio en el baño. Por este motivo resultan ideales para aseos de dimensiones reducidas. Además, frente a las cisternas tradicionales, son mucho más elegante, permitiendo más posibilidades en el ámbito creativo y de estilo.

Asimismo, cuentan con una gran variedad de diseños para combinar con el resto del espacio de baño. Además, su mantenimiento y reparación básicos no exigen, por lo general, el picado de la pared, permitiendo un acceso sencillo y rápido a los principales resorte de funcionamiento.

Desventajas de las cisternas empotradas

La instalación requiere de obra, que debe hacerse por un profesional. También, su precio puede ser un pequeño obstáculo, ya que pueden llegar a ser sustancialmente más costosas que una tradicional.

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